La confusión me retuerce. Ya no comprendo a este corazón.
Desde hace algunos meses he sentido esa
angustia amorosa en mi cuerpo.
Esa angustia que te me hace sudar y me hace estremecer.
Quisiera escribirte el poema más hermoso del mundo,
tan hermoso como esa canción del maestro Sabina y su voz rota de versos y emociones,
tan hermoso como esa historia que Amaia susurraba una vez
a la oreja de un Van Gogh silencioso y la escribía en tan sólo un segundo.
Quiero escribirte ese poema que nadie nunca creó ni inspiró,
tan hermoso como el color de tus ojos, tan hermoso como el susurro de tu mirada
paseando por los jardines del sueño descubriendo en cada rincón el aroma del viento.
Quisiera recitar en tu cuerpo el poema más hermoso del mundo,
tan hermoso como aquel momento en que mis ojos miraron por primera vez tu sonrisa
latiendo ternura a borbotones,
tan hermoso como esta locura que es querer a un extraño,
sin límites en las fronteras del corazón
sin barreras, sin distancias, sin tiempo
Quisiera ser la autora del poema más hermoso del mundo,
ese que se escribe con la piel de tus manos
y la rima incipiente de tu mirada
desnudando los renglones, ese poema tan hermoso dibujado en tu rostro
con trazos de tu aliento y de miel
alimentando las despensas de la pasión
que me llevan al bacón de tus anhelos.
Quisiera que no fueses un extraño.
domingo, 15 de junio de 2008
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