Por algúnos instantes sentí que tocaba el cielo, mis dedos acariciaban la
infinita esencia de tu ser aunque solo fueron pequeños roces al decirte hola y adios.
Te pude ver casi todos los días de esta semana, mirar la perfección tan cerca hace later mi corazón con fuerza.
Cada hermoso detalle tuyo...
Nisiquiera la música me encanta tanto y me hace soñar así, almenos no estos días...
pues más centrada estaba en tu rostro que en el escenario.
Estos días inclusive me permití soñar, sentí paz... nada del pasado dolía.
Sentía que tus ojos me miraban como yo te miraba.
Y hoy mi mente vuelve a la tierra...¿Por qué, Señor?
Miro al cielo y gritando por primera vez en mucho tiempo me pregunto
porque Dios juega así conmigo... me pregunto porque juega con mi felicidad
como si fuese un yo - yo...
y como la suave melodía de aquella canción de pantera que tanto disfruto...
Señor, señor...¿es esto una conspiración?, todo el tiempo siendo crucificada sin tener pecados.
Ya no puedo controlarme ...
Quizás ese momento aguanté unos minutos la respiración, 15 o 20 quizás.
Pero el llanto me ganó y en medio de la sala rodo una lágrima, la cual me
cayó por el rostro, muriendo en mis manos.
Pues tenía tan cerca lo que quería, y sólo veo reflejos de lo que nunca tendré.
Tengo tantas ganas de gritarle al mundo que te amo...
Sin embargo sólo vivo en un drama, pretendiendo que nada ocurre.
Me pregunto si tantas lagrimas que vinieron a visitarme cuando salí del espectaculo con tanta prisa fue porque extraño lo que ya no tengo, lo que he perdido o lo que amo, no lo tengo, no lo tendré y tanta falta me hace.
De todas maneras todo es culpa del maldito amor...
Ya no quiero más espectaculos...no más metal.
Anahí
viernes, 12 de septiembre de 2008
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