lunes, 17 de noviembre de 2008

La belleza de tus ojos me puede consumir el domingo entero luego de habérmelos cruzado en una conversación cualquiera en la tocada del sábado por la noche; así de hondos, así de vivos pueden quedarse para siempre en la melancolía infantil de mi universo, vieja melancolía de un solo verso, que me convierte en una lágrima poseída de todas tus penas, y me manda a discurrir por tu piel sin otro derecho que el de discurrir, ¿acaso puedo ser ahora algo más que una emoción sin rumbo libre?, ¿acaso quiero? Anoche soñé que volvía a fluir hasta desaparecer, pero desperté y mi cuerpo todavía estaba allí. Te Amo y gracias.

Fin de etapa...

Por fín llega a su fín.
Esta maldita tortura de doce largos años, de los cuales pocos
se acompañan con lindos momentos, alegres momentos,
momentos que merecen un sitio en mi recuerdo.

Estos meses, me hacen pensar en tí.
En tí, si...en tí.
Ayer me preguntaba,
que es lo que más odio de tí.
Y simplemente no puedo decidirlo.


Pero con la distancia del sonido
en un escenario...se que
eso no es más que una simple
estupidez.
Quizás para matar el tiempo...




o realmente te odio así?

con lo mucho que se de tí...eres lo más mundano que ví.

¿Por que escribo como si fuese a decirte algo?

Si al final, no te diré absolutamente nada.

Hay, memorias...que problema.

Insinuaciones

Insinuaciones, delicadas insinuaciones...
Dulce acción de camuflarme en tu color...
Melificando cándidamente las emociones.
¡Muy dulce, casi tan dulce como tu voz!

Insinuaciones, serpenteantes senderos
que se orientan mensamente hacia tu luz,
tu belleza en pleno vuelo.

Insinuaciones involuntarias y deliciosas,
desde los elogios sinceros y muy osados
a las sonrisas complices y muy deseosas.
¡Que pena no poder tenerte entre mis brazos!





Anahi Nov 08